La Historia que no te pude contar : Darksiders

Recuerdo que este último otoño, en el pequeño pueblo de la serranía segoviana del que soy hijo, se celebraba un concurso de pintura rápida. Decenas de pintores de toda la provincia acudían a la localidad y se situaban en diferentes puntos de esta para tratar de plasmar una bonita estampa de la villa en su lienzo. Recuerdo que, ya por la tarde, viendo trabajar a uno de ellos, el artista paró repentinamente los trazos de su pincel, miró con el ceño fruncido lo que estaba creando, agarró la brocha gruesa cargada de pintura negra y con ella mandó al carajo su trabajo de toda la jornada a base emborronar aleatoriamente con el oscuro monocromo todo el lienzo. Sin ganas ni tiempo para empezar de nuevo, cogió sus pinceles y su caballete y se fue.
Llámalo bloqueo, ofuscación o falta de fe en su trabajo, pero en una breve fracción de tiempo, su inspiración creativa se había convertido en determinación por el cese de su obra.

¿A santo de qué viene esto? Pues viene a que este no es el artículo que deberías estar leyendo. Este es el sustituto de un artículo que me rondó por la cabeza hace unas semanas, y en cuya puesta en práctica he fracasado rotundamente. Me explico.

Hace unas semanas me acabé el videojuego Darksiders y fue una obra que me gustó tanto que me hizo reflexionar acerca de algunas ideas.

La narrativa es algo que puede adoptar muchas formas, pero básicamente las personas en nuestro día a día, nos la solemos encontrar en forma de literatura, en forma de cine y en las últimas décadas, también en forma de videojuegos. Si nos paramos a pensar, estas formas de contarnos historias también tienen sus lazos de unión, y muchas veces nos encontramos películas basadas en libros o en videojuegos, videojuegos basados en películas o en libros, pero… ¿y libros basados en videojuegos? Mucho debemos de buscar para encontrarnos las escasas obras que se han editado siguiendo tal patrón.

Así pues, después de jugar al nombrado videojuego y apasionarme con la historia que me contaba, una idea clara se metió en mi cabeza: contar la historia de Darksiders en palabra escrita. La entrada se llamaría: Hoy te cuento un cuento: Darksiders.

La intención era escribir a modo de cuento esa historia que me había fascinado hasta el punto de ver la película de sus cinemáticas en Youtube varias veces o leer en la Wikipedia las leyendas paralelas de sus personajes. Diantres, ese cuento tenía que contarse.

Siempre me han maravillado las narraciones de todo lo relativo al apocalipsis, el Armagedón, los cuatro jinetes, Samael, Azrael, etc. Toda la literatura mitológica que esconden las religiones me resulta fascinante, y este videojuego me había sobrecogido con su historia.

Me puse manos a la obra. Escribí muchas líneas, en un artículo que me estaba quedando particularmente extenso. Y de repente… clic. Algo estaba pasando, algo con lo que no contaba.

El cuento que estaba contando me estaba resultando por un momento mundano y aburrido. Paré y volví a leerlo de nuevo. Efectivamente, lo que estaba escribiendo resultaba tedioso incluso para alguien que ya hubiese jugado al videojuego. ¿Cómo era posible, si el título me había atrapado desde el primer momento con su exquisita narrativa y su apasionante historia?

Eché a un lado el teclado y me puse a reflexionar sobre ello. ¿Qué fallaba? Incapaz de dar respuesta a tal cuestión, compartí mi desasosiego con mis compañeros de este blog y me fui a dormir.

Cuando desperté a la mañana siguiente, tenía la contestación a la pregunta que la noche de antes me había atormentado, y es la que comparto contigo aquí y ahora querido lector.

Tanto las películas como los libros nos cuentan apasionantes historias, pero en el videojuego somos nosotros los protagonistas de esas historias

Los videojuegos, como forma narrativa, tienen la particularidad de hacernos partícipes en la historia que nos cuentan de un modo que ni el cine ni la literatura pueden igualar. Tanto las películas como los libros nos cuentan apasionantes historias, pero en el videojuego somos nosotros los protagonistas de esas historias. La razón fundamental por la cual nos sobrecogemos ante lo que nos cuenta un determinado título, tiene su raíz en que somos nosotros los que pasamos por todas esas vivencias y sucesos.

Aquí reside la magia del videojuego. Sí, jugamos, pero también experimentamos, sentimos y empatizamos con lo que pasa a nuestro alrededor de una forma que es imposible de igualar en cualquier otro medio narrativo.

Por ello la historia que yo había vivido al jugar a Darksiders, perdía toda su esencia y sentido cuando trataba de plasmarla de forma escrita. La historia puede ser apasionante y sobrecogedora, sí… Pero mayormente, es porque quien la ha vivido, has sido tú.

 

 

4 Comments

  1. Te acabo de descubrir, tu blog me parece interesante…Me encanta la saga Darksiders, el primer juego tiene una mezcla perfecta, de entre exploración, acción, plataformeo y un diseño de niveles que recuerda a los Zelda, en mi blog hice unas impresiones del Darksiders 3, así es que te ofrezco mi blog para que me visites cuando quieras, te invito a que me sigas, un saludo.

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