Futuras consolas: ¿Existe margen de mejora?

Con la rumorología desatada al respecto de una nueva generación de consolas de sobremesa que se nos avecina, me apetece reflexionar y pensar en cómo será y que nos traerá esta nueva e hipotéticamente próxima remesa de hardware.

Si hay algo con lo que cualquier usuario se queda en cualquier relevo generacional, es el salto cualitativo que dan los videojuegos en el apartado visual con respecto al hardware anterior. Echando un vistazo muy superficial a las generaciones pasadas, relataré cómo viví estos saltos generacionales a través de mi experiencia individual y personal.

Reviviendo desde los 8 bits a los 128 bits

 

Me estrené en esto de las consolas con una Nintendo Entertaiment System, y pasé mucho tiempo jugando al Super Mario Bross  y a otros títulos de esta máquina de 8 bits. Tras unos pocos años, un buen día mi primo me llamó para probar una consola que le habían regalado por su comunión; se trataba de la Sega Mega Drive, y cuando vi ese Sonic 2 en pantalla me quedé patidifuso, pensé: “Demonios, este juego tan bonito no vale para mi Nintendo”. Aún no lo tenía muy claro, pero lo que estaba experimentando en ese momento era un cambio de generación en toda regla, de 8 bits a la gen de 16 bits, cuyas obras aún hoy me siguen pareciendo de lo más disfrutable de todas las generaciones habidas.

También era la época de los salones recreativos, y aquí los 16 bits parecían explosionar en un océano de colores con brillos, sombras, melodías polifónicas y voces de personajes. Títulos como Fatal Fury o Captain Commando han quedado como muestra de límite técnico de esta etapa.

batch_FatalFury1
Fatal Fury

De los 16, pasamos a los 32 y 64 bits, y con ello a lo que quizá sea el cambio más significativo en cuanto apartado visual y jugable se refiere: de las 2D pasamos a las 3D. Mi toma de contacto con las consolas de esta época fue en casa de un amigo con la primera PlayStation y el videojuego Tekken 2. Casi me estalla la cabeza. Era real, podía ver lo que tenía a mi alrededor, era, era… era la primera vez que veía las 3D en un videojuego. No tardé en jugar a la Nintendo 64 y a su Zelda: Ocarine of Time, pero aunque la mejoría respecto a PS era palpable, no representaba un cambio de generación.

Este llegaría poco después con Dreamcast y sus 128 bits, aunque mi primera partida en esta nueva generación fue en una Game Cube con el videojuego Metroid Prime, en los cines de un centro comercial con unas consolas que tenían en el vestíbulo de las salas. Aquel día entré a ver la película por obligación de mis acompañantes, pero me hubiese quedado ahí jugando a Metroid toda mi vida. Eso sí era un cambio sustancial respecto a lo anterior, vaya si lo era. Esta fue la etapa de iniciación en las consolas de sobremesa para muchos jugadores, sacando como resultado la consola más vendida de la historia: la PlayStation 2, con más de 155 millones de unidades colocadas en el mercado.

Del Bit a la Next Gen

 

La siguiente generación ya nos pilla cerca, y aquí ya no hay ninguna referencia en bits ni nada parecido, pero el salto visual es abrupto. Mi bautismo con esta nueva etapa de hardware fue en una tienda Game, rebuscando en las cestas videojuegos de segunda mano algo para mi PS2. Allí me dieron a probar una Xbox 360 con el primer Gears of War, y de nuevo tuve esa sensación de impasse, una nueva frontera se había cruzado. ¡Dios mío, en ese videojuego ya no había polígonos, eran personas de carne y hueso las que se me mostraban en pantalla! Ese día no salí de allí con la Xbox 360 porque no llevaba dinero suficiente, pero no tardaría en acudir de nuevo a la tienda para adquirir aquella flamante máquina blanca.

Y con un paso que costó muchos años dar, nos plantamos en la actual generación de consolas, cuya iniciación, a diferencia de las anteriores, la llevé a cabo en mi casa y con mi nuevo televisor panorámico Full HD. Fue con una Xbox One que sigo usando a día de hoy, aunque de forma menos asidua que meses atrás, debido a mi reciente adquisición de su hermana menor (en edad) la Xbox One X. El videojuego elegido para esta ocasión fue Ryse: Son of Rome, y en efecto, esta mejora era tan sustancial con respecto a lo que nos ofrecía Xbox 360 que era innegable el cambio generacional. El videojuego había alcanzado cuotas de fotorrealismo, y no dejaba de maravillarme lo que ante mis ojos parecía más una película que un videojuego.

batch_Ryse2
Ryse: Son of Rome

Tocando techo

Y aquí es donde nos situamos, en un punto en el que parece que ese margen de mejora apenas es perceptible. Mi paso de Xbox One a Xbox One X ha sido significativo en cuanto a mejoras visuales, pero ni de lejos lo que se supone que debe de ser un relevo generacional. Ha sido algo así como experimentar la Nintendo 64 después de haber cogido la primera PlayStation, o como dice la gente del PC, quizá como cambiar de gráfica: corren los mismos juegos, pero ahora se ven mejor.

Sinceramente, no creo que hayamos tocado el techo técnico en los videojuegos, pero tampoco me aventuraría a pensar que voy a experimentar otra toma de contacto con una nueva generación de consolas semejante a las que he relatado. Mejoras en la resolución, mejoras en el rendimiento (fotogramas por segundo), IAs más elaboradas, mundos abiertos más grandes y poblados, etc. No tengo ni idea de qué camino se tomará para tener la certeza de que el cambio a un nuevo hardware más potente merece la pena para el consumidor, pero creo que el impacto visual que hasta ahora suponía el renombrado cambio se ha perdido. Nos hemos quedado sin apenas margen de mejora en este campo.

Estamos hartos de ver en Youtube comparaciones de videojuegos en consolas y un PC de la Nasa y siendo franco, hemos llegado a un momento en el que para apreciar las diferencias entre versiones, tienes que exponer las imágenes a un buen zoom, porque a tamaño real y en movimiento pocos sabrían decir que versión de juego es la que mejor/peor se ve.

Los desarrollos que pueden aprovechar al máximo las especificaciones de las máquinas venideras cada vez son más caros y escasos, quedándose casi de forma exclusiva en las grandes editoras, muchas de ellas propietarias de los únicos motores gráficos capaces de exprimir estos equipos.

Muchos opinan que lo que venga debería centrarse en la realidad virtual para que se note un verdadero cambio, semejante al de 2D – 3D. Otros que las consolas deberían desaparecer y que los videojuegos deberían avanzar independientemente a estas. Y otros, como viene siendo mi caso, nos mantenemos expectantes a la espera de lo que nos depare el futuro, mientras disfrutamos de los frutos ya maduros de una generación que pasa por sus momentos más prolíficos y dulces.

 

 

Otros artículos de interés

Captura

 

 

3 Comments

  1. Desde luego que existe margen de mejora…aunque hemos visto autenticas bestias gráficas, siempre hay margen de mejora, como todo en la vida, aun tienen que mejorar las fisicas, e iluminacion, animaciones faciales y corporales, mejorar la IA, que los escenarios sean mas destructibles, un mayor grado de poligonado etc. Posiblemente todo lo que cito ya veamos algo en la próxima generación. Pero todo no son graficos, la jugabilidad tambien tiene que dar un paso mas e innovar, desde luego que aun queda camino por recorrer, buen post, un saludo.

    Le gusta a 1 persona

  2. Gracias por tu valoración compañero bloguero. La verdad es que es un tema que tiene mucha miga y me apetecía escribir sobre ello, estoy contigo en que el siguiente paso tiene que venir de la mano con la innovación. Me va a encantar descubrirlo. Un saludo y nos leemos.

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s